La primera ostia

 "Todo el mundo tiene un plan hasta que recibe la primera ostia" 

El otro día escuché esta frase del boxeador Mike Tyson y me hizo pensar en la de veces que he tenido esa sensación en la vida y en la música (si es que hay diferencia). 

En los conciertos se da la paradoja de que por mucho que hayas ensayado siempre va a haber imprevistos en el directo y que, debido a que siempre hay imprevistos en el directo, más te vale salir ensayado de casa. Lo que está claro es que alguna ostia va a caer y que con la experiencia uno aprende a encajarlas con celeridad y la mente centrada en el momento (ya nos lameremos las heridas más tarde).

No he tenido ni tendré un método de aprendizaje musical más efectivo que el tocar delante de gente. Sin importar si es ante una persona o ante miles, el directo es donde todo cobra sentido y la comunicación interprete-oyente es todo lo que importa. La mente y el cuerpo se centran en el momento y suben la adrenalina para asegurarse de que todo sale bien. Una droga legal con dos contraindicaciones:

-Errores pequeños. A veces inapreciables y de corta duración, afectan más al interprete que al público, golpeando al músico en la concentración, el ego, la culpa o la autoestima.

-Grandes errores o "Gambas": Apreciables por músicos y público, afectan al show y a esa comunicación interprete-oyente. Pueden bajar el ánimo y la cohesión de toda la banda, pero un buen engranaje entre sus miembros y una mente abierta pueden trasnformar el caos en un momento especial que no estaba planeado... y salga de la ostia. 

Así que te animo a que a partir de hoy, le enseñes los temas que estés trabajando o componiendo a tu pareja, amigos, compañeros de piso, familia y humanos en general. Independientemente de si das conciertos o no, haz que tus ideas existan y enfréntate al miedo al rechazo. Lo vivirás con cierta tensión y quizá tus expectativas se lleven algún palo, pero te hará evolucionar y crecer como intérprete o artista. 


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